Seguimos
con nuestro amigo de antes (es el mismo ejemplar de la segunda foto). Vaya
lío: su cabeza, así, mientras se arregla las plumas, ha vuelto
a ser verde, parece ser. Peroooo...
¿qué ha pasado con su espejuelo? Si os fijáis, el animal
sólo ha movido el ala muy levemente con respecto a la posición
anterior. Pero el efecto es dramático. La luz ahora incide en un ángulo
sutilmente distinto, y su reflexión nos devuelve un azul que esta vez
es oscuro (aunque otras, puede ser mucho más claro).
Sólo me resta volver a insistir. Si no habéis ido nunca a verlos, hacedlo (mi página no es tanto para sabihondos del mundo pajaril; es para gente "normal", como tú o yo, probablemente aislados, en el fragor de las ciudades, de la experiencia necesaria de transitar y gozar el campo y la marisma). Id a ver ese cambio vivo de colores, mucho mejor y de mucho mejor gusto que cualquier "efecto especial" del cine o de los videojuegos. Porque quizás esos puedan ser los primeros pasos para que las generaciones futuras (ya que los de mi generación, ya no) puedan salvar nuestro verdadero entorno: el entrono natural; el mismo, al cabo, que el del noble ánade real.

Éste es el aspecto típico de un collverd (azulón) a principios de invierno. Ya lo veis: bien orgulloso de su porte y donosura, el tipo... Su real cabeza exhibe, en esta época, un hermoso color verde, y así se le suele representar en los dibujos de las guías de campo. Pero, esto, siendo verdad, no es "del todo" cierto...
Sabed también lo siguiente: el nombre de "azulón" quizás le venga a nuestro invitado de hoy del color (de "uno" de los colores) de su espejuelo. El espejuelo es una "mancha brillante y distintiva en las plumas secundarias superiores; frecuente en los patos".
Se trata, así, de una "banda" que suelen tener los patos hacia la parte media del ala, con un color diferente y que actúa un poco a modo de "semáforo". En esta foto no se ve; pero si vais más abajo, sí.
He aquí otro azulón (las fotos fueron tomadas en la misma tarde, con pocos minutos de diferencia entre ellas) mostrando su espejuelo: ribeteado por dos bandas de plumas blancas e, interiormente de otras oscuras, aquí podéis ver su espejuelo que luce... pero no, no es azul. Ahora es más bien lila o algo así, ¿no es cierto?
Fijaros, por otra parte, en su cabeza: sigue luciendo cierta tonalidad verde (ya no tan decidida) en su moflete; pero observad que en su parte parietal el color de las plumas ahora se ha tornado en azul oscuro. Si observáis a los azulones en el campo, podréis ver cómo, según les de la luz sobre sus cabezas éstas dejan de ser verdes (a veces, casi en su totalidad) para convertirse en un azul profundo. Y basta con que el animal gire un poco la cabeza para que el tornasolado "regrese" a ese verde con el que solemos, más comúnmente, representarlo.
Pero que conste que su cabeza no es verde y punto... quizás habría que decir que el color de la cabeza del ánade real es algo así como: ora verde, ora azul, ora verde...
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EL MISTERIO DEL COLOR. ÁNADE REAL.
No es fácil reproducir un color de la naturaleza en una fotografía. Menos, todavía, a través de Internet (habrá diferencias entre la configuración de tu monitor y el mío, etc.). Pero, al menos, aquí tenéis una mínima huella de un espectáculo que es bien real y bello. Yo os sugiero, vivamente, que os acerquéis a ver, con vuestros propios ojos, ese fenómeno de los colores y tornasolados cambiantes en las plumas de los pájaros. Hoy, nuestro protagonista será Don Anas platyrhynchos (Ànec collverd, en catalán; Ánade real o azulón, en español o castellano).
Efectivamente, los artistas que realizan
esos libros maravillosos, esas guías de campo donde aparecen
dibujados los pájaros para su identificación, merecerán
siempre nuestro mayor respeto y agradecimiento. La cosa no es nada fácil.
Aquí podéis ver cómo el "color que devuelve
las plumas" puede ser muy distinto, de un segundo a otro, según
esas plumas ofrezcan a la luz del Sol un ángulo u otro, a veces,
muy levemente distinto. Y este fenómeno se produce en el plumaje
de no pocos pájaros.
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