La dulce imagen de éste
animalito habita en mi web desde mediados de Febrero del 2003. Tiempos de
premonición de guerra, en los que la gente se declaraba, multitudinariamente,
contra esa tan interesada barbarie de la humanidad.
De la mano de ella, de la valiente lavandera, de la noble cuereta, doy yo
mi NO A LA GUERRA. Ni a la que en ese
momento se anunciaba, ni a ninguna otra; definitivamente y para siempre.