La
famosa máscara de enfoque, a vista de pájaro
Pero, bueno,
vamos a ver, ¿qué es eso de la "máscara de enfoque"? Pues, resulta que es
algo así como un milagro... es casi, a efectos prácticos, la posibilidad
de cambiar tu objetivo fotográfico por otro mucho mejor, y a un precio mínimo
(no me digas que esto no es "un milagro").
En Photoshop (a partir de aquí, tened presente que todo lo que sigue
estará referido en concreto al trabajo desde este meritorio programa de
tratamiento de imágenes digitales o digitalizadas) y también en otros programas
disponemos de un tratamiento, de un comando que, en español, suele llamárselo
así: máscara de enfoque. Ubiquémosla, ya de entrada, en
Photoshop: la encontraréis siguiendo los menús siguientes: Filtro
- Enfocar - Máscara de enfoque. No os lo penséis demasiado: no existe,
en Photoshop, otro proceso mejor que éste para poder "definir", "enfocar
más", con notable control, los detalles finos de un objeto, los pelillos
de un animal, las sutilezas en la imagen de una pluma, o la entrañable red
de arruguitas del rostro de tu mujer, o de tu amante.
Es, pues , evidente, el beneficio que este comando nos puede aportar a quienes,
por ejemplo, nos empecinamos en reflejar la imagen de la naturaleza absortos
en sus más intrincadas realidades y en su ambivalente belleza.
¿Cómo funciona la máscara de enfoque? La cosa va así: la máscara
de enfoque es un proceso que "exagera" las diferencias del contraste entre
píxeles vecinos. Es curioso, y hay que saberlo: el contraste, que es algo
relativo al color, resulta que tiene consecuencias en la definición (o,
resolución, que son sinónimos), que es algo relativo al "detalle". Así,
la máscara de enfoque lo que hace es exagerar, por así decirlo, aumentar,
para ser más justos, la diferencia o distancia entre el color (o entre la
intensidad de grises) existente entre píxeles vecinos. Y, eso, compruébese,
produce resultados.
Produce resultados en la definición o resolución observable en una
imagen. Los produce en la resolución, que es, digámoslo claro, el mayor
o menor poder de un sistema óptico para que nosotros veamos separadas con
claridad, por ejemplo, un sistema de muchas líneas paralelas que cada vez
se disponen más próximas (algo muy parecido a los "códigos de barras" en
las cajas de bastantes cosas que compramos en el súper, pero con una disposición
progresiva donde las barras cada vez están más y más cerquita unas de otras,
¿se entiende?). Allá donde, a través de un sistema óptico, y observando
esa plantilla, ya no podamos decir que vemos líneas separadas (sino un mazacote
sin detalle), ahí está el límite del poder de resolución (del poder de distinguir
detalle) de ese sistema.
Me apresuro, llegados a este punto, a aclarar lo siguiente: los resultados
de la máscara de enfoque ni mucho menos son pura sugestión. Os lo muestro:
en ocasiones, sobre el plumaje de un ave acuática, sólo después de aplicar
una máscara de enfoque descubro, con alegría, aquello de lo que antes no
me había dado cuenta. Por ejemplo: que aquellas manchitas borrosas a las
que ni prestaba atención, ahora son, para mi sorpresa, pequeñas gotitas
de agua cuya forma se reconoce con claridad y que antes pasaban desapercibidas.
Efectos como el que os acabo de comentar me hacen, pues, caer en la cuenta
de que la máscara de enfoque, si está bien aplicada, no consiste en un embellecimiento
vacuo, sino en la objetiva y comprobable definición y "descubrimiento" de
detalles que, por otra parte (y, esto es muy importante) estaban realmente
allí, en la toma original, pero aún por definir, por descubrir.
Y, venga, menos cuento, Ramón, y dinos cómo lo haces
Poquito a poco (y, con paciencia no exenta de cierto sereno amor) llegué
a consolidar "mi manera de hacer" con respecto a la aplicación de la máscara
de enfoque. Lo he comprobado muchas veces, y me sigue funcionando. Y he
comprobado, en diversos documentos a los que accedí a través de Internet
y merced a la bondad de las gentes, coincidencias notables con otras personas
que abordaron el asunto con dos dedos de frente.
Así, para aplicar correctamente una máscara de enfoque, podéis proceder
de la siguiente manera:
Preliminares
Fundamental: SÓLO DESPUÉS de aplicar todos los tratamientos que hayáis
considerado RELATIVOS AL AJUSTE DEL COLOR (Niveles, Curvas, Contraste,
Tono, Saturación, Equilibrio de color, etc.) deberéis aplicar la máscara
de enfoque. Si lo hacéis al revés, aplicando primero la máscara de enfoque,
en no pocas ocasiones obtendréis resultados indeseados (generalmente, manchas
de saturación excesiva en zonas oscuras).
Deberíais, sin pereza y sin dudar, aprovechar la sobresaliente oportunidad
de poder operar, en Photoshop, utilizando "capas". Sin miedo... se
lo digo al que no lo haga aún, que yo os guío, venga, animaros.
Plantearos un seguimiento práctico de lo que aquí se va a exponer.
Disponéis de una foto de prueba, si queréis.
Pulsad aquí
para copiar la foto de prueba. Lo
más recomendable es que leáis este artículo con esa
foto mía de prueba abierta en Photoshop, y probéis de seguir
mis recomendaciones como un tutorial práctico. O, coger una de
vuestras tomas originales (sin tratar) y abrirla en Photoshop.
En
primer lugar, aplicad un "guardar como" de mi foto original (era
un .jpg original que, no obstante, comprimí hasta el máximo
posible para que pudiera realizarse este tutorial con resultados observables,
y al que ya traté en cuanto a color) o de vuestra foto, y guardarla
como archivo .psd (es el formato de trabajo en Photoshop, y todo
son ventajas lo que él aporta). Ese es el formato sobre el cual realizaremos
el trabajo, hasta que guardemos el resultado, al final de todo y sólo al
final, como .jpg.
Primer paso: crear capas de imagen "vía copiar"
Una vez tengáis vuestro flamante (y, pesado en Kb.) archivo .psd, entonces,
lo primerísimo es crear una nueva capa de imagen del conjunto de la foto.
Si estáis haciendo el seguimiento práctico que os sugiero con mi foto (que
será lo mejor), se trata de crear una nueva capa desde la capa
Fondo. Se hace así: una vez abierta la foto en Photoshop (convertida
y guardada ya en formato .psd), poned a la vista la paleta "capas".
¿Que no la ves? Entonces ves a los menús Ventana - Mostrar capas
(y, recuerda que para mostrar u ocultar paletas puedes usar la tecla "Tab"
o tabulador).
Ahora verás, en la paleta capas, la capa Fondo (ya está seleccionada
por defecto si no hay otra más que ella, obsérvala resaltada en azul). Y
ahora, para crear una nueva capa de imagen desde el fondo opera,
con el teclado, lo siguiente:
Control + A, y seguidamente, Control + J. Oh, la, la... aparece
una nueva capa de imagen ("capa vía copiar") con el nombre, por defecto,
de "Capa 1". No seas perezoso y cámbiale el nombre (vale la pena,
porque esto te aclarará mucho el "dónde estás" cuando llegues a utilizar
varias capas). Para ponerle nombre a la capa 1: sitúa el cursor sobre
ella y selecciónala si no lo está (se colorea en azul). Ahora, botón
derecho del ratón - propiedades de capa. En "nombre" ponle, por
ejemplo, "enfoque1". OK.
Esta capa, separada del fondo pero que es copia de él, será la primera capa
de enfoque (aplicaremos la máscara de enfoque sobre ella), y a partir de
ella copiaremos otras capas de enfoque. Así, salvaguardamos, a la vez, el
fondo original.
No hablaremos hoy sobre el color, que no toca, así que operemos lo más sencillamente
posible (se trata de un ejercicio de prácticas). A partir de ahora, supondré
que estáis siguiendo la explicación con mi foto
de prueba. En mi foto ya hice las correcciones de color (para
no complicar más el asunto aquí). En todo caso, considerad que, si queréis
ensayar más corrección sobre el color, habría que hacerlo antes de aplicar
la máscara de enfoque.
Te recuerdo lo que hemos hecho hasta ahora: hemos creado la primera capa
de imagen sobre la que aplicaremos nuestra máscara de enfoque (sólo
después de haber realizado el tratamiento del color), y la hemos
creado desde la capa "fondo", que en este caso era la última capa
de imagen que teníamos (no había otra): para ello habíamos
seleccionado, primero, la capa "fondo". Luego, Control + A, Control + J.
Surgió mágicamente una capa nueva llamada "capa 1".
Después, hemos renombrado ésta como "enfoque1". Y aquí comenzaremos
a darle al goce del enfoque, señores.
Segundo paso: cambiar el modo de fusión a "luminosidad"
en la capa de enfoque
Y he aquí, amigos, un grande y reconfortante "secreto": para evitar al máximo
que la máscara de enfoque produzca aberraciones espurias en el color, debemos
operar sólamente sobre la "luminosidad" de las capas. Sí, señor.
¿Cuáles son las ventajas de operar convirtiendo sólo la capa de enfoque
al modo de fusión luminosidad? Muchas.
Si lo haces así, obtendrás los mismitos resultados que por otra vía mucho
más incómoda y lenta, por ejemplo, convertir el archivo al modo LAB (recuérdese
que si se trabaja con capas, la conversión a LAB implica la fusión de esas
capas, o sea, su pérdida, lo cual es una verdadera incomodidad, ya que,
al final, no podrás dar tus últimos leves y maravillosos retoques a lo que
antes habías hecho con el color, amiguito / a).
El cambio de la capa enfoque1 al modo de fusión "luminosidad"
se hace, sencillamente, así. Selecciona la capa enfoque1. Ahora,
fíjate en la parte superior, a la izquierda, de la paleta capas.
Veréis, arriba a la izquierda de la paleta capas, un menú desplegable:
éste indica el modo de fusión actual de esa capa, que por defecto es "normal".
Despliega el menú y elige "luminosidad". Ahora sí podremos aplicar
con garantías la máscara de enfoque.
Tercer paso: aplicando la máscara de enfoque a la capa
"enfoque1"
Aclararé una cosa importante antes de seguir. Normalmente, los archivos
originales de las cámaras digitales son demasiado grandes en cuanto a altura
y anchura en píxeles para, por ejemplo, exponerlos en una web. Estos tamaños
son buenos para conseguir resolución de entrada en la toma. Pero, al cabo,
se habrá de reducir el tamaño de la imagen para su presentación final. Entonces,
¿cuándo aplicar la máscara de enfoque? ¿Antes o después de la reducción
de la foto?.
Pues, la experiencia me ha dictado al respecto, con claridad, las siguientes
conclusiones:
a) La máscara de enfoque se aplica, muy generalmente,
tanto antes como, asimismo, después de la reducción del tamaño de la foto.
Muchas veces, lo mejor es aplicarla tanto antes como después de la reducción
de tamaño final, eso quiero decir. Esto es lo mejor (y se hace
a través de los pasos que veremos).
b) Si en primer lugar aplicas la reducción de la foto, y sólo después se
aplica la máscara de enfoque, los resultados que yo obtengo son más pobres
que si opero de la manera que os voy a explicar. Pues de esta manera consigo
enfoques de mayor definición y, sobre todo, más "naturales".
Aclarado, pues, lo anterior, comenzaremos por aplicar una primera máscara
de enfoque a la foto ANTES DE REDUCIRLA a su tamaño de publicación,
aceptable, por ejemplo, para una web. (Nota: atención, no
me refiero a recuadrar la foto. El "recorte" que se haga de partes que no
han de salir en el encuadre es otra cosa, y yo lo hago en los primeros pasos
del tratamiento).
Así, veréis que el tratamiento que yo hago, en cuanto a enfoque, consiste,
muchas veces, en APLICAR NO SÓLO UNA VEZ LA MÁSCARA DE
ENFOQUE. La ESTRATEGIA GENERAL es la siguiente:
1) Aplicar una primera máscara de enfoque (sobre una primera capa)
sobre la foto sin haberla reducido de tamaño.
2) Observar si aún "resiste" la foto (todavía sin reducción de tamaño) para
aplicar una segunda y nueva máscara de enfoque (sobre una segunda
capa). Sí es así, aplicarla. Y...
3) Ahora sí, hacer la reducción de la foto a un tamaño (píxeles de
altura y de anchura) adecuado para presentarla. Y, aquí, observar que entonces,
muchas veces, la foto "pide" un leve tercer enfoque (aplicado sobre
una tercera capa). Y en esto consiste todo... parece algo difícil, pero
no lo es, y el resultado final suele ser muy correcto y, por así decirlo,
creíble.
De esta forma, vamos, primero a aplicar la máscara de enfoque a la capa
enfoque1: para aplicar la primera máscara de enfoque, seleccionar
la capa enfoque1 (que está en modo luminosidad). Entonces: menú Filtro
- Enfocar - Máscara de enfoque (por fin, por fin). Y aquí llega la artesanía
del enfoque...
Veréis que los COMANDOS dentro de la máscara de enfoque son los siguientes:
Cantidad / Radio / Umbral. En cuanto a estas posibilidades, mi experiencia
me ha hecho interpretar lo siguiente:
Cantidad: es lo más fácil de utilizar, pues no es más que la dosificación
del efecto de la máscara de enfoque en su "más, menos". El número que
decidamos es variable, y se obtiene "a ojo", según el efecto
provocado, moviendo el regulador a derecha e izquierda.
Radio: es bueno considerarlo de la siguiente manera: casi, casi,
es como aplicar un comando "cantidad" pero como "con un mando mucho menos
fino". Si lo pensáis así, quizás vayáis por buen camino: tanto Radio
como Cantidad son las llaves del "grifo" del mayor o menor efecto
o "caudal" de la máscara de enfoque. El Radio es una llave menos
fina, más general, que abre y cierra el caño un poco a lo bruto. El comando
Cantidad es una llave muy fina, que regula el mismo caudal de enfoque
con gran precisión. Pero ambas llaves están... en la misma cañería, y ésta
es la clave. Daros cuenta, entonces, de que la cosa consiste en jugar un
poco entre ambos comandos: Radio (más general, es como si, en la
"cañería", estuviera antes que la llave Cantidad), y Cantidad, como
regulador posterior fino de ese primer caudal. Si lo llegáis a entender
de esta forma, tan sencilla aunque tan poco técnica, tendréis en vuestra
mano el dominio práctico de estos comandos. El número que corresponde
a Radio es variable. Pero los mejores resultados se obtienen entre Radio
= 1 y
Radio < (menor que) 1. Nunca he obtenido buen resultado con Radio mayor
que 1.
Umbral: es regulador al que yo no saco aplicación especial. Siempre
insistiré en que los mejores resultados, en fotografía de naturaleza, se
obtienen siempre con Umbral a cero. Siempre utilizo Umbral = 0.
(Nota: de hecho, poner el Umbral a 0 implica que la actuación
de la máscara de enfoque se realiza sobre todos los píxeles
de una imagen).
Para poder observar bien el efecto de la máscara de enfoque sobre la
foto, yo, generalmente, APLICO UN ZOOM, en éste caso,
del 50%. En primer lugar, es conveniente aplicar un zoom donde la foto se
vea bastante más "grande" que el tamaño en el cual se vería la foto abierta
en Photoshop cuando ya esté reducida de tamaño para publicación. En nuestro
caso, la idea va a ser dar un tamaño final del 25% del tamaño real de la
foto. Trabajemos, todavía sin haber reducido la foto de tamaño, con
un zoom del 50% (se obtiene una apariencia "el doble de grande" que lo que
aparentaría esa foto reducida a un 25% de su superficie, lógicamente; esto
permite controlar muy finamente el efecto de la máscara de enfoque).
Poned, pues, el zoom al 50%. Apliquemos, ahora, sobre la capa enfocar1,
una primera máscara de enfoque: seleccionar capa enfocar1. Menús
Filtro - Enfocar - Máscara de enfoque. Yo apliqué, en la primera
máscara, los valores siguientes: Cantidad = 500; Radio = 1; Umbral
= 0. Inmediatamente, hacer un zoom al 25% para obtener una apariencia
similar al resultado final. Bueno, la magia comienza a funcionar. ¡A que
sí!
Volved a poner el zoom al 50%, que la cosa no acaba aquí.
Cuarto paso: aplicando la máscara de enfoque a la capa
"enfoque2", si la foto lo acepta
Como intuyo que esta foto aguanta más máscara de enfoque, voy a aplicar
otra capa "enfoque" añadida. Para esto, primero copiemos la capa enfoque1;
luego, aplicaremos sobre la nueva capa la máscara de enfoque otra vez. Atención:
vale la pena, si queréis aplicar más enfoque, hacerlo sobre una capa nueva,
porque es obvio que esto os va a dar unas posibilidades de control mayores
(sobre todo, para deshacer cosas que no funcionen bien).
Así, lo primero es hacer copia de la capa enfoque1: seleccionar capa enfoque1;
inmediatamente, Control + A, Control + J. Habéis obtenido una capa
nueva; ahora cambiarle el nombre por "enfoque2" (y, fijaros
en una cosa: ya no tenéis que cambiar la forma de fusión... porque ya se
ha copiado directamente como capa de imagen en modo de fusión "luminosidad"...
mira qué chupi piruli).
Después, seleccionar enfocar2; luego menú Filtro - Enfocar - Máscara
de enfoque. La regla general es la siguiente: cuando se añade
una capa de enfoque nueva, aplicar siempre la máscara de enfoque con Radio
inferior al de la capa anterior. Aquí, los valores que consideré buenos
fueron: Cantidad = 500; Radio = 0,6;
Umbral = 0. Y la magia va en aumento: zoom al 25% para ver el resultado.
Observad que la decisión de estos valores no es al azar. Considero
que "hay que saber parar" con la máscara de enfoque allá donde, con
una magnificación de zoom con apariencia mayor del que va a tener el tamaño
final (interesante que ese zoom dé la apariencia del "doble de grande" que
el tamaño final), ahí se empiezan a ver pequeñas aberraciones provocadas
por la máscara. En ese momento hay que parar: ese principio de granulado
se observa con el zoom al 50%, aunque aquel, al reducirse luego la imagen,
se hará inobservable. (obsérvese con el zoom al 25%).
(Nota: cuidado. Detecté que en la versión 6.0 de Photoshop,
el zoom al 33% y 66% sencillamente no funcionan correctamente. Las apariencias
"reales" se obtienen con los valores de zoom al 25%, 50%, 100%).
Quinto paso: reducción de la foto al tamaño de publicación,
y aplicación de la última máscara de enfoque si aquella "lo pide"
Veréis que, en este caso, efectivamente ella "lo pide"...
Llegados a este punto, bueno será dar ya el tamaño final que hemos
decidido para, por ejemplo, colocar la foto en una página web. Recordad
que la decisión del tamaño final debe tomarse de antemano, aunque luego,
según los resultados, el tamaño definitivo pueda cambiarse algo (más grande
o más pequeño) en términos razonables.
(Nota: a veces, es interesante considerar lo siguiente: puede
ser conveniente guardar ahora el archivo .psd con otro nombre, ya que así
conservaréis la posibilidad de dar otro tamaño final, si se os ocurre otro
día hacerlo. En nuestro ejercicio, empero, reduciremos ya la foto sobre
el archivo con el que venimos trabajando).
Para dar el tamaño del 25% que ya habíamos decidido: menú Imagen
- Tamaño de Imagen. Sencillamente, en la primera ventana, empezando
por arriba, en la que leéis "píxeles", desplegar el menú, que sale después
de pulsar el triangulito negro que hay a la derecha. No me digas que no
lo ves. Elegir "porcentaje"; y en "anchura" ponéis la cifra 25 y seguidamente
a OK, y tenéis la imagen reducida al 25% de su tamaño original (nota:
cuidado, poned el zoom ahora al 100%, para ya ver la foto con su tamaño
real).
Pero algo me dice que la cosa puede dar para algo más. Y es que ya digo
que una vez la foto reducida, ella pide, en ocasiones, un último sutil punto
de nuevo enfoque.
(Nota: si alguien piensa: "hombre, para eso, ¿por qué no la
reducimos primero y luego le aplicamos el enfoque"; pues yo creo que se
equivoca. A mi juicio, si primero reducimos la foto, haremos operar la máscara
de enfoque sobre "menor densidad de píxeles" ya de entrada: por lo tanto,
al reducir la foto ANTES de aplicar la MÁSCARA DE ENFOQUE (que
es lo que yo NO aconsejo), EL ENFOQUE OPERARÁ SOBRE UNA BASE CON
MENOR RESOLUCIÓN DE LOS DETALLES REALMENTE EXISTENTES, o sea, SOBRE
MENOS DETALLES FINOS que si estuviera operando sobre el tamaño original,
de más píxeles, de mayor resolución. Aunque sé
que la cuestión puede ser discutible, yo, al menos, observo una diferencia
en cuanto a sutileza y "realidad" del enfoque a favor del método
que yo sigo. En definitiva, la solución sólo algo más rápida y cómoda de
reducir antes las fotos y luego enfocar siempre produce, para mi gusto,
resultados más burdos que los que se consiguen con la metodología aquí explicitada.
Pero, bueno, allá vosotros... ).
Apliquemos, pues, sobre la versión en tamaño final una sutil última
máscara de enfoque. Ya sabéis: copiar la última capa de enfoque, nombrarla
ahora como enfoque 3, aplicar la máscara. Esta última vez elegí
valores verdaderamente conservadores: Cantidad = 100; Radio = 0,3; Umbral
= 0 ¿Qué os parece el resultado? Bonito, ¿verdad? Pues... no acabé conformándome
con ello...
Sexto paso y final: recuerda que sólo eres un mediocre
Siempre es un renovado placer, para mí, volver de nuevo a visitar a mi amigo
Pere Bardagí, conocido y excelente músico. Resulta que siempre vuelvo a
reír, junto a él, cuando, al entrar en su envidiable estudio de música,
por enésima vez puedo leer el cartel que, colgado en lugar central y preeminente,
Pere ahí colgó para probablemente siempre, y que dice así: "Recuerda
que sólo eres un mediocre"...
Efectivamente, a veces, dejo en "barbecho", de un día para otro, mis pequeñas
fotografías digiscoperas. Y, al día siguiente, suelo corregir, sobre todo,
ese curioso exceso en la máscara de enfoque al cual suelo tender, al cual,
quizás, bastantes tendamos un poco.
Y así, os comento, por último una curiosa posibilidad de reducción (a
menudo, tan y tan saludable) del efecto de la máscara de enfoque,
cuando os llegarais a dar cuenta de que "la cosa no es exactamente así",
y que "nos hemos pasado". Suelo, pues, dar un ultimísimo retoque al enfoque
que, curiosamente, consiste no en aumentarlo, sino en reducirlo algo. Así,
yo fui a la fotito de esa hermosa cerceta, me llegué a la última capa de
enfoque (enfoque 3) que había realizado, la seleccioné, y me dirigí
arriba a la derecha de la paleta capas, donde está la ventanita que
dice "opacidad". Y, ni corto ni perezoso, reduje esa opacidad, en
este concreto caso (en otros, será quizás diferente) hasta...
el 50%. Y sólo entonces guardé, por fin, mi archivito en formato .jpg...
no antes sin decirle "hasta pronto" a la simpática imagen
del amable animalillo.
Y, es que es lo que le digo yo a mi amigo Pere, cada vez que lo veo, que
le digo que sí, que seremos mediocres, pero que, en todo caso, somos mediocres
juiciosos, y hasta cachondos y todo, de vez en cuando.
Algunas a modo de notas finales y estertóreas
Sí. Aquí he aplicado la máscara de enfoque a todo el fotograma. De
hecho, en ocasiones lo hago así, si bien en otras, por ejemplo, hago una
selección sólamente del cuerpo del animal, o incluso de nada más
que alguna zona de éste (así, por ejemplo, cuando conviene se puede
conservar el desenfoque del fondo, cosa que es bonita y da profundidad a
las fotos). Sencillamente, si queréis aplicar una máscara de enfoque
a un sector de una foto: primero, crear una nueva capa "vía copiar"
de la última capa de imagen (como hemos hecho hasta ahora). Después, sobre
la foto y teniendo activada esa capa, haced el trazado o selección
que proceda (herramientas lazo, o pluma). Aplicar, por último, la máscara
de enfoque.
(Nota: si hacéis un trazado, una selección para enfocar sólo
una parte del fotograma, es muy conveniente guardar este trazado,
ya que Photoshop lo permite; ya que, si no, tendréis que repetirlo si queréis
volver a enfocar selectivamente en aquella misma zona).
Atentos al dato: si al enfocar una imagen (sobre todo, el plumaje en algunos
patos) obtenéis cierta apariencia como "de dibujo", sabed
que esto no es imputable a esta metodología o a cualquier otra de aplicación
de la máscara de enfoque. El efecto de "apariencia de dibujo"
es casi seguro que ya estaba "de entrada" en la foto original, y la suelen
dar ciertos algoritmos contenidos en nuestras queridas maquinitas digitales,
como las Coolpix, por ejemplo, sobretodo cuando no se ha deshabilitado la
opción "NITIDEZ". Con respecto a esto, SIEMPRE
configuro mi máquina digital (Coolpix 4500) con la opción
"Nitidez" en posición "Apagado". Allá
vosotros si no me hacéis caso (Ramón que se parte de risa
de lo que él mismo escribe). Disponedlo así, y, cuando hagáis
fotos de pájaros, obtendréis apariencias bastante más naturales incluso
aplicando considerables "dosis" de máscara de enfoque a
posteriori ya delante de vuestro ordenador.
En realidad, no es del todo correcto decir que la máscara de enfoque es
"el último retoque" que se aplica en un tratamiento digital. A este respecto,
en algunas ocasiones he hecho, después de aplicar la máscara de enfoque,
correcciones leves (repito: leves) en el brillo y contraste, e, incluso,
reconsideré algo los valores de alguna capa específica de ajuste del color;
modificaciones finales y de última hora que, en algún caso, aportaron lo
suyo de bueno al realce de la definición del detalle.
Y, es que es lo que yo digo: que hay pocas cosas imposibles si se actúa
haciéndolas de corazón, con sutilidad sobria, y con un pelín de cabeza
y amor por la gente y por las cosas. Un saludo para todos, amigas y amigos...
y que Dios os lo pague.
Ramón García
En el ejercicio
de mi derecho de autor,
queda prohibida la reproducción, total
o parcial, de este artículo sin mi permiso
dado por escrito. Cosa normal que espero,
merced a vuestra amabilidad,
se comprenda.
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