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Remolar - Filipines Actualización: 25.10.02 Abrígate un poco, más que nada para las primeras horas de la mañana. Después, aún se puede gozar de las bondades del verano hasta la tarde (pero esto cambiará cualquier día de estos). El nivel de las aguas está altísimo. Aparte de celebrarlo, mala cosa para poder observar limícolas. En cuanto a estos, en semanas anteriores se podían ver archibebes claros, bastantes, y algunos oscuros, algunas agujas colinegras, andarríos diversos, combatientes... Pero últimamente ha decrecido claramente el número de inquilinos de esta clase (por la tarde del 25 de octubre, con el telescopio, de verdad, no vi ni un limícola desde el observatorio Sur, exceptuando las omnipresentes agachadizas y alguna avefría). Hay agachadizas (becadells) por todas partes y, cuando no hay mucha gente en los observatorios, se acercan que parece que vayan a pedirte un cigarro. Interesante momento para verlas en sus curiosas y muy divertidas actitudes. Barre con el telescopio las isletas (quizás hay más en el observatorio Norte), y las descubrirás agazapadas, fundiéndose con el suelo y la vegetación, a veces en grupitos de media docena o más. Hace una semana vi un chorlito dorado (Pluvialis apricaria, daurada grossa). Un compañero de observación francés me lo enseñó; dice que en la Camarga se ven grandes bandadas y que, por la tarde, son como pequeñitos ejércitos de color oro. Me dicen que vieron dos. Yo vi uno y nada más que uno, con su particular cabecita redondeada, pobrecico, más solo que la una. Interesantísimo momento para ver cormoranes grandes. Llenan las isletas. Plumajes desde bastante rojizos hasta netamente negros, pero con indefinibles irisaciones según les dé la luz. Elegantes, con plumas como cinceladas; espectáculo de estos animales que parece que no hayan hecho del todo el paso de reptil a ave. Los patos reales macho (ànec collverd) ya han mudado, en su gran mayoría, al plumaje de invierno. Por mucho que sean tan numerosos y comunes, no os perdáis el espectáculo irisado de esas cabezas regias. Los patos cuchara (cullerots) parecen seguir a los arriba mencionados. La mayoría está en un plumaje intermedio, pero ya hay algunos con plumaje de invierno. A través del telescopio, vi muy bien cómo uno se acicalaba las plumas: se lamen, con la lengua, en forma evidente, si los ves de cerca. La misma copla con las cercetas comunes (xarxets). Muchas muestran un plumaje "a medio hacer", y es muy gracioso verlas así. Vi ánades silbones (Anas penelope, ànec xiulador) la semana pasada (grupo de 5) , muy lejos, por la parte del aeropuerto. Nadando, tiran de las hojas de algunas plantas de la orilla para comérselas. Delicadísimo pico gris azulado. Por lo demás, aparte los residentes habituales, hay avefrías (fredelugues), más en la parte Norte, en grupos no muy numerosos pero evidentes. También pudimos ver esta semana a la estrella Egretta alba, maravillosa y escasa (Agró blanc, garceta grande), paseando majestuosa. Pondré algunas fotos en la página, aunque estaba allí donde Cristo perdiera el barret, si se me permite decirlo. Algunos compañeros me dicen que llegaron a ver un grupo de media docena. Guao. Me quedó constancia de que siguen progresando los calamones (Porphyrio porphyrio, polla blava) en el Remolar: de repente surgieron tres del cañaveral, por la parte izquierda del observatorio Sur, y siguieron nadando hacia el observatorio, como dándose la bulla unos a otros, con su particular grito de "curri, curri, curri". Y así durante un rato, por allí muy cerca nadando, hasta que se fueron para las cañas. Volví a darme cuenta de al menos parte del "para qué sirven" esos pies enormes del maravilloso calamón (uno de los pájaros más hermosos que podemos ver por aquí). Uno de los calamones comenzó a andar con asombrosa agilidad por entre las cañas de esta forma: en las partes más espesas del cañaveral, aprovechan los grupos de cañas algo tumbados hacia cualquier lado; entonces, caminan sobre la gran densidad de cañas como si lo hicieran sobre una especie de colchón a cierta altura sobre el suelo, en una especie de semilevitación curiosísima. Lo hacen con tal habilidad que no me extrañaría que pudieran incluso llegar a correr por el intrincadísimo cañaveral mediante esa "técnica". Una de las más que amables guardesas de la reserva me dice que hace poco vio un grupo de 5 ejemplares juntos. Viva el calamón y la, etc., etc. ____________________________ |